Meritxel ha vivido desde dentro cómo funciona la comunidad de judíos ultraortodoxos y ha tenido que acatar sus normas. Como mujer, ha tenido que integrase en las comunidades con todo el cuerpo y el rostro tapado, no ha tenido contacto físico ni visual con los hombres, ha caminado ocho pasos por detrás de ellos y ha presenciado cómo sus propias mujeres no han tenido ningún tipo de contacto físico con sus maridos en los días de menstruación.


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